Después de más de 580 años de minería, nunca antes en México, se había producido en un año, tanto oro y tanta plata como lo alcanzado en 2010. De igual manera, gracias a la entrada en producción de la Mina Peñasquito y de acuerdo a las cifras del International Lead and Zinc Study Group, también se alcanzaron producciones anuales record en plomo y zinc. El valor de la producción minera de 2010 es también inédito y, como ya fue oportunamente señalado, el sector se coloca ya, como el segundo más importante como generador de divisas, únicamente por debajo de la industria petrolera. Petróleo y Minería como importantes motores del desarrollo económico. Petróleo y Minería sectores operados por profesionistas de las Ciencias de la Tierra. Qué responsabilidad tenemos enfrente colegas.
La inversión en minería fue también única, alcanzando los 4,431 millones de dólares y nunca antes se habían puesto en un solo año, tantas minas en operación, como se hizo en 2010.
Este extraordinario desarrollo que está viviendo la minería, ha llamado la atención de la sociedad y ha expuesto al sector al escrutinio público. La comodidad que representaba el operar primordialmente minas subterráneas, en zonas remotas, con vías de acceso muy limitadas y prácticamente incomunicadas se terminó. El planeta es otro, México es otro, la minería es otra. De manera inesperada, irrumpieron las comunidades locales, ahora si bien informadas, demandando una justa participación de los innegables beneficios derivados de la actividad; las organizaciones ambientalistas bien intencionadas y responsables, nos mostraron la importancia del respeto al medio ambiente y la sustentabilidad y nos invitaron a participar en la construcción de la reglamentación que deberá normar a la industria; la sociedad en general nos exige minimizar los riesgos de accidentes laborales en nuestras operaciones. Sin embargo, de igual manera, el auge que vive la minería, atrajo la atención de seudo líderes sociales, que a base de engañar a las comunidades, sobrevaloran los proyectos mineros, creándole a la sociedad local, expectativas utópicas e instigándolos para extorsionar a las compañías con peticiones económicas irracionales, a cambio de permitir continuar con los trabajos. De igual manera, Organizaciones no Gubernamentales, generalmente financiadas en el extranjero, mal informadas y cuyo objetivo, más que una honesta preocupación ecológica, es garantizar la recepción continua de sus remesas económicas, alimentan en la sociedad, el falso mito del irremediable divorcio entre minería y respeto al medio ambiente, cancelando, sin la justificación técnica requerida, el desarrollo de nuevos proyectos. De igual manera, sin que nadie reaccionara de manera oportuna, la matrícula de nuestras Universidades en las carreras de Ciencias de la Tierra se desplomó. Como ya se mencionó, el país vive un déficit de profesionistas en Ciencias de la Tierra.
Para poder hacer frente a estos retos, el país requiere de un sector empresarial fuerte y audaz; una autoridad enérgica y con visión; una Academia más vinculada a la industria, pero también una comunidad minera entusiasta, activa, exigente y organizado en Colegios y Asociaciones.
En 1951, ante la evidente necesidad de proporcionar al Gobierno Federal un órgano técnico consultivo que apoyara el desarrollo de políticas públicas en materia minera, se planteó la creación del Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México. Un grupo de ingenieros entre los que se pueden mencionar a David Gómez Ruiz, Luis Vite Picazo y Jesús Corrales, se dieron a la tarea de constituirlo pero el proyecto no cuajó por qué en ese entonces, la Ley General de Profesiones, exigía un mínimo de 100 ingenieros titulados, cifra que no se pudo alcanzar. Este obstáculo frenó el nacimiento del Colegio pero no aquietó a los ingenieros, incitándolos a crear, en 1954, a la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas, Petroleros y Geólogos de México.
En las pasadas elecciones del Colegio, el padrón de miembros con derecho a voto, esto es, los miembros con cuota pagada, sumo un total de 81 miembros. Después de 60 años, hoy en día, no hemos sido capaces de afiliar un mínimo de 100 miembros en nuestro Colegio.
El sector minero mexicano requiere de un Colegio fuerte, que tomados del brazo con la Coordinación General de Minería, con la Asociación de Ingenieros, con la Cámara Minera y con las instituciones académicas, haga frente a todos los retos que conlleva el defender oportunamente los intereses de un sector llamado a convertirse en unos de los principales motores del desarrollo económico y social del país. Hoy los convoco a que todos juntos, cada uno de nosotros, entendamos que el Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México es una responsabilidad individual, personal y de convicción. Compremos el compromiso, dotemos al Gobierno Federal de un y démonos a nosotros mismos el Colegio que se merecen nuestras profesiones.
Muchísimas gracias a todos
|